Videojuegos con denominación de origen

Posted on 3 febrero, 2011 por

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Se estima que en España los consumidores de videojuegos les dedican ocho horas semanales de media, pero ¿alguna vez se han parado a pensar en la procedencia de los títulos que juegan? El predominio de la industria norteamericana y japonesa es patente en el mundo del entretenimiento audiovisual. Un mercado en el que algunos estudios europeos intentan hacerse con un lugar relevante. Entre ellos, se encuentran muchos estudios de desarrollo españoles.

España es el cuarto mercado europeo del videojuego, por detrás de Inglaterra, Francia y Alemania, y el sexto/séptimo del mundo en los últimos años. Según la Asociación Española de Distribuidores y Editores de Software de Entretenimiento (AdEsE), en 2009 se alcanzaron los 638 millones en ventas de software de videojuegos. El sector de los videojuegos en España acapara el 53% del mercado de entretenimiento audiovisual e interactivo (por encima del cine o la música) gracias a una tasa media de crecimiento anual del 5% entre el 2005 y 2009. Y es un mercado al alza, ya que se estima que la venta de software de entretenimiento seguirá aumentando de forma estable, con un crecimiento del 10 % anual hasta 2012.

La balanza entre producción/comercialización y consumo de contenidos está altamente desequilibrada, al ocupar España el octavo lugar europeo en desarrollo de videojuegos. Cada año se lanzan al mercado internacional unos 2.000 juegos nuevos, mientras que en un año muy positivo como fue 2007, se realizaron en España en torno a 150 videojuegos.

En España existen actualmente más de 100 empresas desarrolladoras que emplean a más de 600 personas, pero esta cifra sólo supone un 10% de las 6.000 personas empleadas en el sector de los videojuegos dedicados, en su mayoría, a comercializar productos foráneos de las multinacionales.  Las empresas se caracterizan por su tamaño pequeño, por su concentración en Madrid (dos tercios de las empresas están radicadas en la capital) y por la orientación a la producción de bajo coste (juegos para móviles o juegos casual) como en el caso de la empresa alicantina Devilish Games.

Pese a este gran número de empresas las ventas de las desarrolladoras españolas no alcanzan siquiera el 2% del total de ventas de los videojuegos en España y sólo veinte de todas ellas mantienen una actividad regular y consolidada.

Dependencia de las multinacionales

La mayoría de las empresas españolas trabajan para multinacionales del sector, grandes ejemplos de ello son Novarama, Virtual Toys y Mercury Steam.

Virtual Toys, con sedes en Madrid, Barcelona y Valencia, ha vendido cinco millones de copias de sus productos a través de empresas francesas. En 2008 la firma lanzó la saga Imagina ser…, un conjunto de juegos realizado por sus creativos pero distribuido como propio por la multinacional francesa Ubisoft. En concreto, Imagina ser diseñadora de moda creado para la plataforma Nintendo DS ha vendido más de 3,5 millones de copias en todo el mundo.

La catalana Novarama es una desarrolladora externa independiente que colabora con Sony Computer Entertainment. Los 16 trabajadores crean títulos para todas las plataformas actuales del mercado, pero su mayor éxito ha sido el juego Invizimals, que explotaba al máximo el sistema de cámara de la PSP.

[Vimeo 5696316]

Mercury Steam ha sido la empresa que ha logrado el triunfo más reciente. El estudio de San Sebastián de los Reyes, heredero del fracasado Rebel Act Studios (los creadores de Blade), se encargó del desarrollo del prestigioso título de Konami Castlevania: Lords of Shadow. El juego, desarrollado por un equipo de 60 personas contó con la colaboración de Hideo Kojima. Los resultados han sido espectaculares: un millón de copias vendidas en su primer mes de lanzamiento, reconocimientos en certámenes internacionales en los apartados gráficos y el encargo por parte de la multinacional japonesa de una secuela. Además, la banda sonora ha sido realizada por el compositor español Óscar Araujo.

En el extremo opuesto se encuentra FX Interactive a la que se puede considerar como la única distribuidora multinacional española del sector. Exporta productos con su propia marca, principalmente a Latinoamérica. La empresa ítalo-española ha distribuido juegos como Runaway o Sacred. Aunque el trabajo más destacado de FX es la saga “Imperivm” con más de un millón de ventas, un juego para PC que recrea el Imperio Romano y que supuso un gran impulso para la colaboración entre el sector de los videojuegos y el de la educación.

Pero ninguno de estos dos ejemplos de negocio ostentan el récord de juego español más vendido de la historia, éste recae sobre la saga “Commandos” de la desarrolladora independiente Pyrostudios, con más de 5 millones de ejemplares vendidos por todo el mundo.

Un mercado sin desarrollar

Los problemas a los que se enfrenta la joven industria de los videojuegos española son los elevados costes y recursos necesarios para poder desarrollar un videojuego, el gasto se sitúa entorno a los seis millones de euros.  El número de videojuegos que se deben vender para rentabilizar un proyecto es muy alto y además, debe presentar un precio competitivo para competir con las multinacionales. Los jóvenes creadores encuentran el escollo más grande en la obtención de financiación. Es difícil el acceso a créditos financieros y carecen además de apoyo público institucionalizado (con ayudas que apenas alcanzan el 2%). Con el reconocimiento del sector como creadores de cultura por parte del Congreso de los Diputados (supone ventajas fiscales, créditos y apoyo) unidos a la formación de mejores profesionales darán lugar al impulso de una industria que puede dar grandes sorpresas.

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