La brecha digital generacional

Posted on 3 abril, 2011 por

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En la vida de cualquier adolescente lo más normal es encender un PC, conectarlo a la red Wi- Fi y navegar por WWW. Muchos  no entienden su vida sin revisar su e-mail o usar programas p2p. Las redes sociales y los videojuegos online lo envuelven todo. La alegre musiquilla que recibe a los usuarios de Windows es ya una melodía global. Los banners inundan las pantallas…Pero esto no es así para todo el mundo, un enorme abismo se ha abierto en el mundo y, en menor escala, en las sociedades.

Según la definición de la Oficina para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) el término brecha digital se refiere a “la distancia existente entre áreas individuales, residenciales, de negocios y geográficas en los diferentes niveles socio-económicos en relación a sus oportunidades para acceder a las nuevas tecnologías de la información y la comunicación así como al uso de Internet, lo que acaba reflejando diferencias tanto entre países como dentro de los mismos”.  Es decir, la brecha digital es el término utilizado para definir la distancia existente entre aquellos que pueden usar un aparato tecnológico (sobre todo, referido a ordenadores) y aquellos que no, ya sea por motivos económicos, de formación, etc.

La brecha digital es, por tanto, un término complejo. Puede ser utilizado para designar la fractura entre países desarrollados y los que están en vías de desarrollo, ya que estos últimos carecen de las estructuras y los medios tecnológicos para estar en igualdad en el nuevo sistema mundial conectado y globalizado. También hace referencia a la división entre aquellos que poseen las habilidades para utilizar correctamente los medios tecnológicos y los que tienen serias dificultades para poder manejarlos (personas con discapacidades, ancianos, etc.). La ausencia de habilidades básicas para la utilización de las TICs es tan preocupante como la falta de infraestructuras.

La brecha digital generacional supone uno de los mayores quebraderos de cabeza para los países desarrollados. Este fenómeno está centrado en la distancia que separa a los nativos digitales y a los inmigrantes, es decir, a la fractura en el uso de las tecnologías entre los menores y los mayores de 45 años. Este problema adquiere unas dimensiones mayores al comprobar el envejecimiento de la población mundial. Según estimaciones de la ONU, un 10% de la población mundial es mayor de 60 años, y se prevé que para el año 2150 las personas mayores de esa edad representarán un tercio de la población total. Siendo este grupo uno de los más afectados por la brecha digital es necesario preguntarse si se puede producir un nuevo tipo de marginación hacia las personas mayores excluyéndolas de la sociedad de la información al considerarlas incapaces de adaptarse a las nuevas tecnologías.

Este concepto puede parecer lejano para España, pero al observar los datos se comprueba que es un fenómeno que se produce en todas las sociedades. El auge de Internet es de reciente implantación en el país pero su crecimiento ha sido asombroso. En 2004 España superó los 10 millones de usuarios, sólo cuatro años después (2008) duplicó la cifra. Este vertiginoso crecimiento es paralelo al crecimiento de la brecha entre los nativos y los inmigrantes. De los 27 millones de internautas actuales contabilizados por la Asociación para la Investigación de los Medios de Comunicación (AIMC) sólo el 28.1% de los usuarios de Internet supera los 45 años, mientras que el 71.8% restante se compone por aquellos entre 16 y 45 años, según datos del Perfil sociodemográfico de los internautas, análisis de datos INE 2010.

Ante esta situación es necesario reflexionar sobre el origen de esta fractura y buscar nuevas formas de introducir a las personas de mayor edad en las nuevas tecnologías. El nivel económico, las diferencias de género, el lugar de residencia, el nivel de estudios, la falta de tiempo y de contacto con la tecnología, la carencia de enseñanza, el miedo y la filosofía del “no tocar” son algunos factores importantes en la aparición de la brecha generacional.  Las inserción de este grupo social pasa por la alfabetización digital y por la creación de centros comunitarios en las zonas escasas de infraestructuras y rurales, muy habitadas por las personas mayores.

Alumnos del cursillo de la AAVV Los Ángeles en Alicante

Algunas personas han intentado superar estas barreras asistiendo a cursos de introducción a la informática, es el caso de Milagros Piñeiro Hermida, que asistió a las clases impartidas en la Asociación de Vecinos de Los Ángeles en Alicante. Es muy consciente de las diferencias existentes con los más jóvenes: “Yo no sé nada y mi hija no me ayuda mucho. Son malos profesores y se hacen dueños de las tecnologías”. También le ocurre lo mismo a Joaquín Hurtado Vidal, su compañero de estudios: “Tengo una nieta de cinco años que me da lecciones y para ponerme a su altura me apunté a un cursillo, no queda más remedio, ellos nacieron con los ordenadores y mi generación con otras cosas”.

Otra de las grandes barreras que deben superar las personas situadas en el grupo de exclusión es el miedo debido a su desconocimiento de las nuevas tecnologías. No es sencillo desenvolverse con facilidad cuando se actúa con temor como explica Milagros Piñeiro: “Tengo miedo a utilizarlos por si meto la pata, borro algo o lo estropeo”, pero son conscientes de que para formar parte activa de la sociedad actual necesitan acceder a las nuevas tecnologías pese a la dificultad.

Muchos valientes, sin importarles su edad, sólo buscan una forma de estar conectados a lo actual, quieren estar en el mundo. Su único deseo es mirar. Ver todo lo que Internet les puede ofrecer, mejorar la calidad de vida y así ser capaces de navegar la brecha que les separa de las otras generaciones.

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