Información política: medios tradicionales vs. medios digitales

Posted on 14 junio, 2011 por

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La política puede ser entendida de muchas formas dependiendo de la persona que trata la temática y el interés que pueden adquirir sus observaciones depende de muchos factores. En el continuo bombardeo de informaciones políticas los medios de comunicación tienen un papel esencial. Como afirma Carlos Guadián Orta, “aunque el ciudadano ya tenga la oportunidad de publicar, debatir y explicar su posicionamiento en cualquier tema, los periodistas siguen siendo referentes en la generación de opinión”.

Las condiciones en las que los medios de comunicación de masas transmitan la información política  marcarán en buena medida la opinión pública. Por tanto, es esencial analizar el papel que juegan los distintos medios de comunicación. En este sentido, destaca sobremanera la diferenciación que se ha producido entre la prensa (publicaciones impresas) y los periódicos digitales y otras formas de expresión en la red. Según las teorías del futuro del papel y de Internet, los primeros estarían dedicados al análisis profundo y los segundos a la información al instante.

Pero sorprende encontrar una realidad diferente a la estudiada en las facultades de comunicación. Los medios tienden a publicaciones basadas en ruedas de prensa y declaraciones institucionales. Otro defecto de los medios tradicionales es el reseñado por Pau Llop: “Todos los medios tradicionales pecan de ser aún tremendamente miedosos con las instituciones, a quienes siguen concediéndoles por defecto el beneficio de la duda sin necesidad de contrastación, algo que no hacen con otros interlocutores.”. Según el periodista alicantino muchos medios tradicionales siguen la “simple inercia de una industria pesada que depende del normal funcionamiento de todos sus engranajes, alineados con los del sistema, para subsistir” y, por ello, muchos temas se quedan fuera de la agenda.  

 

Un ejemplo es la anécdota que cuenta Llop sobre los periodistas que cubrían el movimiento 15M para los grandes medios de comunicación: “Recientemente estuve en una reunión con periodistas, muchos de ellos de medios tradicionales, para analizar la cobertura del movimiento y los compañeros coincidieron en que tuvieron que ser ellos, los redactores de base, quienes presionaran constantemente a sus editores para que pusieran el foco en el asunto, finalmente lo lograron por la fuerza del propio movimiento”.

Los medios digitales tienen una capacidad abrumadora de absorber la mayoría de temáticas, sin embargo, carecen de profundidad y, en algunas ocasiones, se dejan llevar por rumores o argumentos infundados (y ciertas teorías conspiranoicas). A este tipo de taras cabe sumarle los errores propios de publicaciones al instante.

Otra de las grandes diferencias entre los medios convencionales y los digitales es el fomento del debate. En ambos medios se produce el debate político, pero con una gran diferencia: en la televisión, la radio y la prensa el debate es (obligado por el formato) vertical y cerrado, mientras que Internet permite un sistema vertical en el que puede participar la mayoría de la ciudadanía. Pero este sistema presenta también un gran inconveniente: la dificultad de moderar al gran número de personas, aumentada por la labor de trolls y flamers.

Los casos más curiosos son los de aquellos medios que tienen presencia digital y en papel. La cobertura de ambas versiones es muy diferenciada (un caso peculiar es el del diario El Mundo). Pau Llop apunta la explicación de este fenómeno: “Un enfoque impopular desde el digital puede encender una enorme hoguera enla Redcon graves consecuencias para la marca del medio mientras que ese mismo enfoque en el papel trasciende menos”.

Estas comparaciones no pretenden decidir qué tipo de cobertura es la más acertada, pero sí reflexionar sobre la necesidad de análisis políticos, debates abiertos y moderados y de la ruptura de los círculos viciosos de la información política actual (declaraciones institucionales o ruedas de prensa sin preguntas).

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